Ingeniería de Minas y Ciclos Económicos

Haber vivido el mundo de la Empresa, de forma próxima, confiere al ingeniero una formación enriquecedora, entre otras muchas razones por ser testigo de primera fila de los avatares económicos que sufre cualquier proceso productivo.

Los distintos bienes en la producción de los cuales trabajan nuestros ingenieros, sufren, debido a la interacción proceso-producto-mercado-sociedad, ciclos de frecuencia distinta que afectan a su negocio internacional. Principalmente se pueden definir unos ciclos de más alta frecuencia y baja amplitud y otros de más largo plazo y amplitud superior. Si tomamos como parámetro de identificación los valores en moneda constante de los productos en las distintas Bolsas, se puede seguir esta evolución que solamente tiene alteraciones extrañas cuando se producen sucesos de repercusiones sociales brutales, como pueden ser las guerras, crisis o acciones de acaparamiento o especulación anormales. Así, metales como el aluminio o combustibles como el petróleo siguen las alternativas anteriormente expuestas y curiosamente en la mayoría de los casos con bastante paralelismo.

La razón de traer hoy a este editorial los avatares expuestos se debe a la influencia que en la especialidad elegida y en la posible oferta de empleo del ingeniero de minas tienen, así como en las posteriores repercusiones profesionales. Además se produce un hecho más retardado en el tiempo: la información, que llega a las Escuelas de Minas, sobre las situaciones de mercado de los distintos bienes, y que guían al estudiante, de una forma no siempre lógica, en la especialización a seguir dentro de la carrera. Dándose paradojas como la que, por ejemplo, en este momento existe con respecto al empleo en el sector eléctrico primario y en el minero-metalúrgico. Sucede, que no creándose demasiadas plazas para ingenieros en la industria de la producción eléctrica, el número de alumnos que toman esta especialidad por razones de trabajo y futuro del sector es muy elevado en nuestras Escuelas. Por otra parte un sector que al despegar de una crisis como es el metalúrgico, va a dar lugar a gran número de puestos de trabajo, debido alas expansiones previstas y, aun más, a la eliminación de grandes cantidades de técnicos, por los planes de reestructuración, que han de ser repuestos, en buena parte, en sectores como el acero, la minería metálica o la producción de metales básicos: aluminio, cobre, etcétera.

En cualquier caso y estando donde se encuentre la ola económica del correspondiente ciclo, a los futuros ingenieros habrá que formarles en profundidad para que puedan desarrollar cada vez más actividades de profesión libre, en cualquiera de las tareas o especialidades tradicionales de trabajo propias de nuestra ingeniería, e insistir que las modas tienen poco que ver con el futuro profesional al menos de una forma seria. En la medida de lo posible, y por tradición, las Escuelas procuran colocar, paralelamente, al mayor número de ingenieros de minas a la vez que se les dirigen sus proyectos fin de carrera. No parece entonces muy coherente que se estén pidiendo la dirección de proyectos y colocaciones por futuros ingenieros que se orientan por las "modas" a la hora de escoger especialidad.

Todas las especialidades son buenas; los de minas somos ingenieros generalistas, pero la coherencia aludida debe de imponerse y así, la distribución numérica entre especialidades atendería más a criterios objetivos: oferta real de empleo, calidad de la docencia, dedicación del profesorado, ayuda en los proyectos fin de carrera, etcétera. Nunca debería hacerse una elección por criterios banales: facilidad, ausencia de exámenes o falsas esperanzas de colocación. Los ciclos económicos son solamente estados transitorios, que, afectando a la oferta general de empleo, no deben marcar las vocaciones de forma equivocada. El buen profesional se coloca siempre y bien, pienso que independientemente de la especialidad elegida.

JOSÉ P. SANCHO MARTÍNEZ


Una mayor información sobre cualquier tema relacionado con este servicio puede obtenerse directamente de sus responsables.